LOS MILENARIOS EL VATICANO CONTRA DIOS PDF

Zulkiktilar La inmoralidad en el Vaticano. Books by Los Milenarios. This book is not yet featured on Listopia. Strain Relief ; 2sk Privacy 2sk Terms and Conditions.

Author:Malanos Kegis
Country:Bhutan
Language:English (Spanish)
Genre:Education
Published (Last):8 March 2017
Pages:491
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ISBN:678-5-49342-319-1
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Recomindalo para su compra y recurdalo cuando tengas que adquirir un obsequio. De ah que este escrito no utilice matices y denuncie sin medias tintas unas realidades que en el Vaticano estn a la vista de todo el mundo. Cuando se embellecen los comentarios, tambin se oscurecen las ideas. Podra parecer un anlisis despiadado, pero quiere ser un bistur capaz de limpiar una llaga profunda y purulenta.

La enseanza se expresa con una pintoresca sequedad que fustiga con la misma fuerza que un ltigo al restallar sobre unos corceles. Es un libro pensado y escrito en equipo, con los mritos y los defectos propios de una obra que es producto de varias voces: de ah el carcter repetitivo de los conceptos ms significativos, difciles de unificar en la redaccin como consecuencia de la diversidad de puntos de vista.

Repetita iuvant, las repeticiones son tiles, sobre todo para quienes no estn demasiado familiarizados con el mundo que aqu se pretende descifrar. En una poca como la nuestra, en la que morimos de certezas al tiempo que mueren las certezas Leonardo Sciascia , la verdad no cambia y es exactamente la misma tanto si la expone un gran orador como si lo hace un pobre hablador: el facundo no la enriquece y el tartamudo no la empobrece.

San Pedro advierte a la Iglesia: Ha llegado el momento de que empiece el juicio a partir de la casa de Dios, que empieza por nosotros. Dice el Vaticano II: La Iglesia, a diferencia del Cristo inocente, que incluye en su seno a los pecadores, santa y, al mismo tiempo, necesitada de purificacin, no descuida jams la penitencia y su renovacin. La Iglesia peregrina es llamada por Cristo a esta constante reforma, que siempre necesita por su condicin de institucin humana y terrena.

Ha llegado el momento de que la Iglesia, antes que a los hombres, pida perdn a Dios por las muchas infidelidades y traiciones de sus ministros, especialmente de los que ejercen autoridad en el vrtice de la jerarqua eclesistica.

Aqu no se discute la institucin divina de la Los Milenarios Vaticano contra Dios El Iglesia sino ms bien su envoltura, el vaticanisno, que corre el peligro de dar mayor importancia al marco que al cuadro y de convertirse en esencia sacramental de la Iglesia. Hay que romper el capullo en el que la existencia de la realidad histrica y de la realidad cristocntrica permanece prisionera cual crislida asfixiada.

Reformar la Iglesia del ao significa cambiar un gobierno burocrtico que ya no le cuadra. Segn Clemenceau, gobernar es tranquilizar a los buenos ciudadanos, no a los deshonestos: lo contrario equivale a invertir el orden natural. De su divino Fundador, la Iglesia ha recibido la misin y la capacidad de insertarse en las situaciones temporales del presente, asimilando sin corromperse y fermentando sin trastornar.

Para muchos, sin embargo, el Concilio es como el tren de cercanas: lo hacen ir y venir a su antojo. Un periodista exasperado, exclam: Demonios de Concilio, ser posible que en los mismos documentos haya podido decirlo todo y lo contrario de todo, complaciendo a todo el mundo?

Es como si la Iglesia actual hubiera sido vctima de una especie de explosin nuclear ms potente que el arma disuasoria encerrada en el bnker de cemento de Chernobyl. El organismo es en su estructura el mismo de siempre, pero fisiolgica y dinmicamente experimenta la influencia de la mentalidad dominante de un mundo que no le pertenece.

Demos a conocer la situacin mientras aguardamos la era mesinica del Jubileo del ao , cumpleaos bimilenario de Cristo, fundador de la Iglesia. El cristianismo del alienta a la humanidad a ponerse en camino en busca de su propia salvacin.

Qu hacer? Silenciar la infiltracin del mal en la Iglesia o proclamarla a los cuatro vientos? El silencio es oro, pero hay silencios que matan y precisamente el que oculta el mal para no provocar escndalo se puede confundir con la complicidad del que siembra la cizaa; el silencio que respeta el libertinaje ajeno equivale a dejar que las cosas sigan como estn en lugar de indignarse por el mal esparcido a voleo en la morada de Dios con los hombres. San Juan Leonardi escriba a Paulo V a propsito de la reforma universal de la Iglesia postridentina: Quien quiera llevar a cabo una reforma religiosa y moral profunda tiene que hacer en primer lugar, como un buen mdico, un cuidadoso diagnstico de los males que afligen a la Iglesia para, de este modo, recetar para cada uno de ellos el remedio ms apropiado.

Es preciso llevar a cabo la renovacin de la Iglesia tanto en los primeros como en los ltimos, tanto en los jefes como en los subordinados, por arriba y por abajo. Convendra que los cardenales, patriarcas, arzobispos, obispos y prrocos fueran de tal condicin que ofrecieran la mxima confianza para el gobierno de la grey del Seor.

Hemos reflexionado profundamente antes de escribir estas dolorosas notas amasadas con las plegarias y los consejos de Los Milenarios Vaticano contra Dios El personas msticamente privilegiadas que, independientemente, exhortan a poner por escrito las ansias y los latidos del corazn de la Iglesia, devastada por fuera por el atesmo posblico ms desacralizador, y ennegrecida y trastornada por dentro por los errores teolgicos susurrados desde las pontificias ctedras universitarias a los docentes y a los alumnos, a pesar o ms bien gracias a la tergiversacin del Vaticano II.

Dados los riesgos que entraaba la revelacin de las crudas y desnudas verdades, sin velos ni oropeles y con toda sinceridad, el equipo orden que se hicieran llegar a las alturas ms cercanas a la persona del Pontfice sus aprensiones en relacin con semejante propsito, con el fin de conocer su opinin al respecto; la respuesta del autorizado interlocutor fue la siguiente: Deseo lo mejor para ustedes y para su proyecto, pues ya imagino cun difcil ser la empresa.

El escndalo necesario La alianza de Dios con los pobres y los humildes est en contradiccin con la arrogancia de cualquier poder que elimine y condene al inocente incmodo. Este libro es un eco recogido en el desierto, una paloma libre con un mensaje en la pata, una botella arrojada al mar con una advertencia en su interior.

Jeremas, que era un mal poltico, acababa directamente en la crcel cada vez que denunciaba lo que le ocurrira a su pueblo; pero, como clarividente profeta que era, trataba de exponer la poltica que el pueblo hubiera tenido que seguir para convertirse en el Israel de Dios.

Incesantemente perseguido y victorioso, Jeremas tendr el valor de oponer resistencia a las mentiras y de rechazar los silencios de la vergenza como Cristo, de quien es expresin: T cete por tanto los costados, levntate y diles todo lo que yo te ordenar, no tiembles ante ellos, de lo contrario, te har temblar ante ellos.

Hoy te constituyo en fortaleza, en muro de bronce frente a todo el pas, frente a los reyes de Jud y sus jefes, frente a sus sacerdotes y el pueblo del pas. Combatirn contra ti, pero no te vencern.

Profeta recalcitrante, elegido por el Seor para una misin, para la que no se senta preparado, Jeremas se resista: Y yo le dije: "Ah, Seor Yav, ya ves que no s hablar, pues soy un nio. No temas ante ellos, pues yo estar contigo para salvarte, orculo de Yav. Y, sin embargo, pronuncia palabras Los Milenarios Vaticano contra Dios El estremecedoras, proclama la urgencia de la renovacin radical de Israel y anuncia la nueva alianza del corazn. Hombre atrapado entre dos fuegos, Yav e Israel, Jeremas vive una situacin inextricable: ni rey, ni poltico, ni pontfice, ni caudillo, ni mercenario; es un hombre desnudo que no se las daba de listo.

Dbil y fuerte, spero y vehemente, sensible y duro, mrtir y contestatario. Admirable ejemplo de hombre de Dios que sabe conservar su integridad bajo la influencia ms poderosa que existe, la divina, a la cual se adhiere con carcter irresistible: Me sedujiste, Yav, y yo me dej seducir; fuiste ms fuerte y me venciste.

Jeremas es el ms cristiano de los santos de la antigua ley, el ms vulnerable y fraternal, el ms cercano a los corazones pecadores y divididos. En los libros de inspiracin divina se observa que los profetas, ms que hombres del templo y servidores de palacio, son los portavoces de Dios para ayudar a la humanidad futura a nacer constantemente. Con frecuencia los santos acaban siendo vctimas de ciertos hombres de Iglesia cuando profetizan acerca de los evidentes males de los que se manchan los eclesisticos: Savonarola, Rosmini, don Zeno, el padre Po, por no mencionar ms que a unos cuantos.

Si Dios infunde en alguien el carisma de denunciar la relajacin, las comodidades, los engaos, los trapicheos, los ocios, los privilegios de los miembros de ciertas castas clericales, el denunciante deber estar dispuesto a esperar de stos, revestidos de mstico celo para presentarse como defensores de la santidad de la Iglesia, una reaccin no menos virulenta.

Siempre ocurre lo mismo: el hombre acaba por considerar su propia consagracin como una especie de inversin y empieza a negociar con Dios, especulando en su propio beneficio.

En cambio, los originales, los espontneos, los inconformistas, los que se niegan a doblegarse, los que caminan en lnea recta y los indomables, capaces de desenmascarar los compromisos sibilinos y los condicionamientos opresores, los oportunismos corruptos y los servilismos empalagosos, son progresivamente aislados y marginados, ms tarde mirados con desconfianza, excluidos y ridiculizados, y finalmente obligados a sufrir increbles frustraciones por culpa de habladuras y graves insinuaciones urdidas a su espalda.

Esta adamantina inflexibilidad desmiente el proverbio chino que dice: Cuando sopla el viento, todas las caas se tienen que doblar en su direccin. La permanencia de estos excelentes profesionales ya es una condena en la prctica que los aniquila en el campo de exterminio del imponderable anonimato, en el interior del abismo del silencio. Una cosa es conseguir leer todas estas cosas y otra muy distinta vivirlas directamente, da a da.

Muchos severos jueces, rasgndose las vestiduras, sealarn con el dedo acusador, indignados, sorprendidos, ofendidos, asqueados y hostiles, a quienes han elegido esta modalidad de informacin y reflexin, que ellos considerarn desacralizadora. A su juicio, los que Los Milenarios Vaticano contra Dios El fruncen la nariz hubieran tenido que ser ms moderados, segn el principio de ir tirando.

Cuando la crtica de fondo se oficializa en protesta valiente, se dispara el muelle del mecanismo de defensa de la mayora alineada en defensa del superior, el cual, alabando a los fidelsimos, los exhorta a creer, obedecer y combatir al enemigo siempre al acecho contra la Iglesia que, en definitiva, se sobreentiende en el soy yo. Como el tirano que se busc un apuntador mudo en la creencia de que as podra complacer a la multitud enfurecida. Y, por servil conformismo y sumisin, estos severos jueces bienpensantes se apresurarn a condenar un libro semejante: rasgndose las vestiduras, pondrn en la picota a los valientes y los tacharn de intiles, ineptos, rebeldes, insubordinados, insatisfechos, rencorosos, exagerados, despreciables y todo lo que quieran.

Interpretando un papel similar al de la hija de Pramo, que predijo la destruccin de Troya sin que nadie la creyera, los hipcritas los calificarn de Casandras del catastrofismo, a las que no hay que hacer el menor caso. Una idea nueva y contracorriente suele ser rechazada a priori por esta mayora, que se niega a tomarla en consideracin.

Porque, por regla general, se suele conferir un carcter sagrado a lo que normalmente se vive en el propio ambiente; lo contrario ya es de por s desacralizador. El bien no puede estar en contra de s mismo, slo el mal lo puede estar. Lo malo es que suele haber demasiada confusin a propsito del concepto del bien y del mal. Se intenta por todos los medios no divulgar el mal, que existe, para no tener que tomarse la desagradable molestia de eliminarlo y de colocar en su lugar el bien.

Lo podrido existe, nadie lo niega, pero, por qu darlo a conocer? Esconder bajo la venda la llaga gangrenada tranquiliza la conciencia enferma. Revelar una a una las cinco llagas de la Iglesia provocara odio, venganza y persecucin; ms expeditivo resultara que el ambiente colocara en el ndice el nombre del buen samaritano. Los bienpensantes consideran que dar publicidad a las noticias de este tipo, aparte del escndalo y el descrdito que ello supone para la Curia, provocara graves consecuencias tambin en otros ambientes.

Mejor callarlo todo. Lo mismo que con el secreto de Ftima: es mejor no darlo a conocer. En cambio, Ren Laurantin dice: La insistencia y la virulencia de los profetas y tambin de los apstoles de Cristo han escandalizado a menudo el conformismo de sus contemporneos.

Para imponer ciertas intuiciones a veces es necesario escandalizar a alguien. Y Teixeira le hace eco, diciendo: El verdadero amigo no es el que te enjuga las lgrimas sino el que impide que las derrames.

Los espritus dbiles y estriles siempre acusan y condenan a los hombres valerosos que desbordan de celo y entusiasmo. El hecho de ir a contracorriente, mrito del hombre de carcter fuerte, se considera en los ambientes de la Curia una falta grave, la insubordinacin, y, por consiguiente, es un escndalo que hay que Los Milenarios Vaticano contra Dios El tapar.

Los indiscretos tarde o temprano lo pagan personalmente, sin excluir el infamante precio de los comentarios sobre su conducta, que se considera cuestionable y ofuscada.

Pues, si despus resultara que responde a realidades incontestables, significara que se busca el triunfo de la verdad y no su ocultacin. Por consiguiente, el que arroja una piedra al pantano tiene que prever su movimiento y el desplazamiento de las ondas concntricas hasta el confn de todas las orillas ms contrarias.

Sin embargo, una piedra, cualquiera que sea su tamao, en el mpetu de las olas, es empujada durante un buen trecho por la corriente que despus la deja aislada a un lado. Sin embargo, cuando las piedras se van acumulando una detrs de otra, su conjunto se convierte en un dique que modifica el curso del ro.

De esta misma manera las pequeas denuncias tambin pueden enderezar el secular curso de la Iglesia de nuestros das. Nuestra misma espiritualidad se tiene que limpiar de las impurezas de la poca y devolver a las fuentes de su primitivo esplendor bblico-evanglico, arrancndola de la esclavitud del bienestar, en la que hoy descansan todas las familias religiosas; una tarea profundamente revolucionaria y en todo caso inaplazable.

Una multitud de algunos centenares de miles de hombres y mujeres consagrados, de instalados e instaladas que vegetan en la Iglesia del Seor a su costa: Hic manebimus optime, aqu nos quedaremos estupendamente bien. El voto de pobreza conduce a la larga a quienes lo han hecho a conformarse con lo mnimo.

As se alimenta una creciente indolencia, un estril ahorro de energas, una falta de motivacin para el trabajo y la toma de iniciativas. Al rascar el extremo de su barril, tales familias religiosas deberan comprobar si no hay, por casualidad, un doble fondo en el que ocultan los engaos a sus tres votos, ellas que, sin rechazar la reforma, la aplazan para otras pocas futuras.

Cuando los conventos aumentan sus riquezas, el verdadero espritu de santidad se va apagando y hacen acto de presencia la comodidad y la poltronera Pedro Friedhofien. Cualquier rico, seglar o religioso, y cualquier avaro slo puede entrar en el reino de Cristo gracias a la recomendacin de un pobre necesitado: el peregrino al que se acoje, el sediento al que se da de beber, el enfermo al que se cura, el preso al que se visita, el pendenciero al que se pacifica, el muerto al que se entierra.

Sin estas recomendaciones, se quedarn fuera del Reino: En verdad os digo que no os conozco. Tanto el hablar como el callar, deca Primo Mazzolari, es un testimonio, siempre y cuando la intencin sea de testigo.

La paz empieza en nosotros al igual que la guerra. Por consiguiente, no es menos devoto el que juzga que el que siempre y exclusivamente 10 Los Milenarios Vaticano contra Dios El aplaude. Lo dems, es decir, las palabras, no vale nada: es un zumbido de abeja en un agujero vaco.

San Agustn nos ensea el mtodo: Nosotros seguimos esta regla apostlica que nos han transmitido los Padres: si encontramos algo autntico tambin en los malvados, corregimos su maldad sin daar lo que haya en ellos de bueno.

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Los Milenarios El Vaticano Contra Dios

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El Vaticano contra Dios – El libro prohibido

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