ALEJO CARPENTIER VIAJE A LA SEMILLA PDF

What is important, then, is not the source but rather the journey, the stories people spin out in idleness as they wait for death, a destination reached by the "hours growing on the right-hand side of the clock. A mumbling old black man roves the ruins of a dilapidated colonial mansion being demolished by workmen. Although the story includes other Afro-Cubans, he is not among them. Outside the house, before the old man acts, a rich, baroque, typically encrusted description establishes the simultaneity of decay and renewal.

Author:Kikazahn Taurn
Country:Trinidad & Tobago
Language:English (Spanish)
Genre:Marketing
Published (Last):21 May 2017
Pages:134
PDF File Size:17.17 Mb
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ISBN:635-8-47785-913-2
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Visitados por el sol en horas de sombra, los peces grises del estanque bostezaban en agua musgosa y tibia, mirando con el ojo redondo aquellos obreros, negros sobre claro de cielo, que iban rebajando la altura secular de la casa. Miraba el subir y bajar de cubos en que viajaban restos apreciables. Dieron las cinco. Las cornisas y entablamentos se despoblaron.

La Ceres apretaba los labios. Las piedras con saltos certeros fueron a cerrar los boquetes de las murallas. En los canteros muertos, levantadas por el esfuerzo de las flores, las tejas juntaron sus fragmentos, alzando un sonoro torbellino de barro, para caer en lluvia sobre la armadura del techo. La Ceres fue menos gris. Sus tacones sonaban a hueco. Las mechas blanquearon, arrojando el pabilo. Confusas y revueltas, las vigas del techo se iban colocando en su lugar.

Los pomos de medicina, las borlas de damasco, el escapulario de la cabecera, los daguerrotipos, las palmas de la reja, salieron de sus nieblas. Al arreglarse la corbata frente a la luna de la consola se vio congestionado.

Era el amanecer. El reloj del comedor acababa de dar la seis de la tarde. IV Transcurrieron meses de luto, ensombrecidos por un remordimiento cada vez mayor. Luego, las lluvias de mayo rebosaron el estanque. Reaparecieron muchos parientes. Volvieron muchos amigos. Las grietas de la fachada se iban cerrando. Las enredaderas saltaban la primera cornisa.

V Los rubores eran sinceros. Partieron para el ingenio, en gran tren de calesas -relumbrante de grupas alazanas, bocados de plata y charoles al sol. Comenzaba, para Marcial, una vida nueva. Como cuando se piensa, en enervamiento de vigilia, que puede andarse sobre el cielo raso con el piso por cielo raso, entre muebles firmemente asentados entre las vigas del techo.

El mundo de las ideas se iba despoblando. Tropezaba con la cama y Marcial despertaba sobresaltado, echando mano al rosario de cuentas sordas. Los armarios de cornisas labradas ensanchaban el frontis. Alargando el torso, los moros de la escalera acercaban sus antorchas a los balaustres del rellano.

La mesa de estudio era demasiado exigua para dar cabida a tanta gente. Dispuso los granaderos por filas de ocho. Luego, los oficiales a caballo, rodeando al abanderado.

Hubo de ser llamado tres veces por el negro Eligio, para decidirse a lavarse las manos y bajar al comedor. Afectas al terciopelo de los cojines, las personas mayores sudan demasiado. Hay bellezas de la madera, misteriosos caminos de insectos, rincones de sombra, que se ignoran a altura de hombre.

Se entretuvo mirando estampas de viaje, hasta que el abejeo creciente, entrando por debajo de las puertas, le hizo mirar entre persianas. Llegaban hombres vestidos de negro, portando una caja con agarraderas de bronce. Comenzaron a jugar al ajedrez. Melchor era caballo. Ni Dios, ni su padre, ni el obispo dorado de las procesiones del Corpus, eran tan importantes como Melchor.

Marcial hubiese querido tener pies que llenaran tales botas. Todos daban de patadas al Canelo. Pero Marcial se enfermaba cuando se lo llevaban. Canelo y Marcial orinaban juntos. Eso costaba castigo de cintarazos. Hablaba su propio idioma. Ignoraba su nombre. Sus manos rozaban formas placenteras. El universo le entraba por todos los poros. Los minutos sonaban a glissando de naipes bajo el pulgar de un jugador.

Las aves volvieron al huevo en torbellino de plumas. Los peces cuajaron la hueva, dejando una nevada de escamas en el fondo del estanque. Las palmas doblaron las pencas, desapareciendo en la tierra como abanicos cerrados. El trueno retumbaba en los corredores. Todo lo que tuviera clavos se desmoronaba.

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Journey Back to the Source (Viaje a la Semilla) by Alejo Carpentier, 1944

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Resumen Viaje A La Semilla De Alejo Carpentier

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